A Quien Pagar Las Prestaciones De Un Trabajador Fallecido.

Cuando un trabajador muere, independientemente de la causa de su fallecimiento, la primera inquietud que invade a sus familiares generalmente se refiere al monto de las prestaciones a recibir de la empresa por este lamentable suceso, inquietud compartida en parte por el patrón, el cual sufre una preocupación más, al no saber quién o quiénes se presentarán ante la compañía a reclamar el pago de dichas cantidades.

 

A primera vista, la opción parece ser bastante clara: si el trabajador era soltero, sus padres serán las personas con derecho a recibir esas prestaciones, y de haber contraído matrimonio indudablemente su cónyuge será el (la) beneficiario(a) de esos importes.

 

Sin embargo la práctica ha enseñado que son pocos los casos resueltos en forma tan sencilla, porque comúnmente acuden padres, cónyuge e incluso otros sujetos, alegando tener derecho a percibir los beneficios en cuestión, lo cual ha provocado problemas a los empleadores, ante la dificultad de definir a quién debe entregar los pagos correspondientes a la terminación de la relación laboral.

 

Para evitar conflictos familiares, resulta recomendable que los patrones recomienden a los reclamantes instaurar un procedimiento ante la Junta de Conciliación y Arbitraje en dirimir la controversia y se nombren a los beneficiarios del fallecido, y con la resolución correspondiente soliciten a la empresa el pago respectivo.

 

Como ocurre en materia civil, la Ley Federal del Trabajo (LFT) también establece quiénes son los sujetos con derecho a recibir cualquier prestación adeudada al trabajador en caso de fallecimiento, y la prelación a seguir para su pago. Conforme al artículo 501, el orden de preferencia es el siguiente:

 

Primero: Viuda del trabajador, o su viudo, hijos menores de 16 años, o mayores si presentan incapacidad que les impida valerse por si mismos para mantenerse (En el caso del viudo, siempre y cuando haya dependido económicamente del fallecido, y tenga además incapacidad de 50% o mas)

Segundo: Ascendientes del trabajador, uno o ambos padres (pueden concurrir con los beneficiarios en primer grado, a menos que no hayan dependido económicamente del trabajador fallecido.

Tercero: Concubina o concubinario, si no hay cónyuge superviviente (si vivieron junto 5 años al menos, salvo si procrearon hijos, en cuyo caso no necesitan agotar el lapso y además que hayan permanecido libres de matrimonio)

Cuarto: otros dependientes económicos del trabajador (solo si no hay cónyuge supérstite, hijos o ascendientes; concurren con la concubina o concubinario, en la proporción que dependían del fallecido)

Quinto: Instituto Mexicano del Seguro Social (si no se presenta ninguno de los casos mencionados anteriormente)

           

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